Érase una vez un barrio pobre, con casas añejas y majestuosas que conocieron tiempos mejores.
Érase no solo un barrio pobre, sino además un barrio rodeado de otros barrios pobres, pero que tenían historia y orgullo de barrio: érasen Barracas, San Telmo, La Boca, Parque Patricios, érase un Centro. Érase este el único barrio que no tenía orgullo de tal.
Érase uno de los pocos barrios que no tenía club social ni deportivo.
Érase un barrio donde, al decir de una amiga, "iban todos a morir de la peor manera": el paco.
Érase un barrio de paso, tanto diario como temporal; érase un barrio sin vecinos que se proclamaran orgullosos de pertenecer.
Érase un barrio de autopistas grises con tubos de colores, érase una patética imitación de Los Ángeles.
Érase un barrio de mucha gente en las calles hasta la puesta del sol, érase un barrio de nadie en la calle a la noche; érase un barrio de vampiros diurnos.
Érase un barrio con una gran plaza, a la que ningún niño ni abuelo iba a dar de comer a las palomas.... más bien lo contrario.
Érase un barrio cuyos trasfondos nadie visitaba; nombres como Brasil, O´Brien, Echagüe, Cátulo Castillo, 15 de Noviembre, nadie registraba.
Y érase:
Érase una Facultad distinta, joven, problemática, caótica, rebelde.
Érase una Facultad castigada, maltratada, hacinada, postergada.
Érase una Facultad acalorada y congelada.
Érase una Facultad sufrida.
Érase una Facultad dividida.
Érase una Facultad autorreferencial, érase una Facultad que se hablaba a sí misma, se tematizaba a sí misma, se odiaba a sí misma, se amaba a sí misma.
Érase una Facultad de gente rebelde, aunque sin saber muy bien de qué.
Érase una Facultad esquizofrénica, donde se iba muy bien vestido a hablar de gente sin ropa.
Érase una Facultad que quería unificarse, aunque en verdad tampoco tanto.
Érase una Facultad donde se decía que había que salir de la Facultad, y por eso se invitaba puertas adentro de la Facultad a gente que vivía puertas adentro de los despachos.
Érase una Facultad donde todos se indignaban por la pobreza, pero donde había incomodidad si un pobre interrumpía una clase para pedir.
Érase una Facultad imposibilitada de llamar a las cosas por su nombre, pese a estudiar el nombre de las cosas.
Érase una Facultad donde gente bien pensante se indignaba por las mutilaciones de clítoris y las violaciones colectivas en África, pero se reía de las prostitutas de la esquina.
Érase una Facultad donde no se creía en los medios de comunicación, pero se repetían sus discursos.
Érase una Facultad que estudiaba que todo es político, pero que no quería perder clases por cuestiones políticas.
Érase una Facultad que estudiaba que el saber debe ser crítico, pero que repetía como un loro que el saber debe ser crítico.
Érase una Facultad pública y gratuita donde por un mes fue debate el horario de la oficina de apuntes, pero no el costo de los apuntes.
Érase una Facultad que necesitaba mudarse a un barrio pobre porque no tenía plata.
Y juntos érasen:
Una Facultad que quería cambiar el mundo, pero corría hacia el subte y hacia el colectivo de noche para irse lejos.
Una Facultad que pedía más policías, más seguridad.... y donde se estudiaba la falsedad del discurso de la inseguridad.
Una Facultad donde se llegaba en auto, pero no había donde estacionarlo.
Una Facultad que se decía abierta y tolerante, pero donde había chistes homofóbicos.
Una Facultad donde se estudiaba la explotación del capitalismo hacia el obrero, y donde no se hablaba de la prostitución y de la explotación del cuerpo.
Una Facultad que decía rescatar el espacio público, pero donde nadie iba a la plaza del barrio. Una Facultad que, sabiendo todo sobre seguridad, ignoraba la regla fundamental: donde hay gente, hay menos delitos.
Una Facultad que no sabía por qué calles irse.
Una Facultad donde muchos se tomaban el 39 todos juntos, y se bajaban solitos en Palermo. Una Facultad que se reía de los colegios privados que tal cosa hacían.
Una Facultad que problematizaba el espacio urbano, pero no sabía los nombres de las calles que la rodeaban.
Una Facultad incómoda de compartir barrio con universidades privadas, y con gente sin universidad.
Una Facultad que se indignaba por la desigualdad, pero que no quería compartir la misma calle con indigentes.
Una Facultad cuyo decano no podía nombrar el barrio donde estaba.
Una Facultad donde la burguesía iba a estudiar la explotación de una burguesía peor hacia el proletariado; y se enojaba con ambos.
Una Facultad donde nadie se reconocía burgués... al igual que "la otra" burguesía.
Una Facultad que quería ayudar a los pobres, pero no cara a cara.
Una Facultad que estudiaba la realidad social pero pidiendo vigilancia de la Policía a quien odiaba.
Érase una Facultad que hubiera podido leer esto, sus propias contradicciones de clase, si no hubiera estado estudiando las contradicciones entre las clases.
Érase, por fin, una Facultad que hubiera podido ayudar al barrio pobre, sino hubiera estado preocupada por llegar al barrio pobre a rendir su último examen.
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