sábado, 9 de febrero de 2013

Comedia en un acto

Una noche de sábado de otoño. La escena sucede en un bar cultural, serán aproximadamente las dos de la mañana. Hace media hora terminó el espectáculo principal. Grupos de gente conversan animadamente en las mesas o cerca de la barra. Suena música bizarra pero ya legitimada socialmente: Kusturica, Wendy Sulca, algún reggaeton no demasiado machista. No hay espacio de baile, pero algunas personas logran contonearse entre las mesas o en los huecos libres.

Los dos personajes, Yo y Otro, se encuentran en la barra, uno al lado del otro. No se conocen, han venido cada cual con sus propios grupos, pero decidieron separarse momentáneamente para ir a comprar alcohol. 

Y: Yo
O: Otro

O: ¿Ya pediste?
Y: Todavía no, estoy esperando que me atiendan.
O: ¿Será bueno el Sex on the Beach?
Y (esconde cierto fastidio innato detrás de una inexpresiva cara): Ni idea, habrá que probar supongo.
O: ¿Cómo te llamás?
Y: Lucio. ¿Vos?
O: Gustavo. (Risueño) Mucho gusto.
Y: Mucho gusto. Gustavo. (Se ríe de su propio chiste)
O: Ay, qué gracioso.
Y: ¿Supongo que estás acostumbrado, no?
O: Lamentablemente,
Y: Cuando yo era chico, siempre me jodían y me decían "sucio". A todos nos pasa. Por suerte no tengo segundo nombre. ¿Vos?
O: Sí, pero no se dice.
Y: Nada, ahora lo decís.
O: No.
Y: Sí. Si no...
O: ¿Si no qué?
Y (se da cuenta de que mostró demasiado interés. Piensa desesperadamente algo para salir del paso): Nada, qué va a pasar...
O: Gabriel es mi segundo nombre.
Y: No es feo. Me gusta más Gustavo, pero no es para andar ocultándolo.
O: A mí no me gusta.

El barman los atiende. Y pide un licor de melón con speed, O se anima al Sex on the Beach. Silencio mientras esperan los tragos. Les sirven.

O: ¿Por dónde vivís, Lucio?
Y: Por Congreso. Barrio peronista si los hay.
O (Se entusiasma frente al desafío que esa respuesta supone. No puede evitar una sonrisa que ya es provocativa, mientras piensa una respuesta acorde. El juego ha sido planteado. Se decide. Canta): "Los muchachos peronistas..."
Y: "...Todos juntos triunfaremos..."
O: "... Y todos juntos daremos..."
Y (duda un segundo, y recuerda): "Un grito de corazón..."
Cantan juntos: "Perón, Perón, qué grande sos, mi general, cuánto valés...".

Se ríen de buena gana.

O: ¿Y te gusta Congreso, Lucio?
Y: Sí, la verdad que sí. Pensé que iba a ser un quilombo, pero es bastante tranqui, y está cerca de todo, y la gente es copada. Me gusta.
O (Basándose en un detalle de la respuesta anterior): ¿Vivís solo?
Y: Sí, me mudé el año pasado. Antes vivía con mi vieja, en Chacarita. No extraño mucho ese barrio, la verdad. (Su mirada cambia a triste y ausente, sin motivo justificado).
O: Claro...
Y: ¿Vos por dónde vivís?
O: Boedo.
Y. Ay, qué bohemio. Nah, fuera de joda... es lindo, a mí me re gusta Boedo.
O: A mí también. Tiene la mezcla justa de varias cosas que me gustan.
Y: ¿Por ejemplo?
O: Es tranquilo, la arquitectura me encanta, también está cerca de todo... hay como una linda energía por ahí.
Y: ¿Vivís solo...?
O: Sí, también. Me fui de casa hace cuatro años, antes viví con dos amigos en Parque Patricios, y desde hace dos años, vivo acá en Boedo.
Y: Mirá qué bien. (Duda en hacer la siguiente pregunta, pero se decide): ¿Cuántos años tenés?
O: 30. ¿Vos?
Y (Con mal disimulada alegría): 25. Cumplí en enero.
O: Nah, sos un hijo de puta. No tenés derecho.
Y: ¿Acaso parezco menos?
O: No, al contrario, yo te daba 27. Pero me estás gozando, pendejo. Eso sos, un pendejo malcriado.
Y: Por si te interesa saberlo, soy hijo único. (Finge mirar a otra persona. Se sabe en su momento de gloria).
O (Embalado en el tema de su propia edad y queriendo vengar la afrenta, no repara en la sutil maniobra de Y): Hijo único, mirá vos. ¿No te aburrías de chico?
Y (Cae inesperadamente en el fango del fastidio. Se defiende con agresividad): Eso es como si yo te preguntara si estudiás o trabajás. No, no me aburría. O sí, qué sé yo. ¿A quién le importa?
O: A mí me importa (Pone cara de que lo anterior es un chiste) ¿Y estudiás o trabajás?
Y: Las dos. Estudio Comunicación, con gran asco de mi parte. No veo la hora de terminarla, pero no me quiero enroscar hablando de eso ahora... Y trabajo en Exactas.
O: Ah, mirá. ¿Qué hacés en Exactas?
Y: Nada. Parasito. Soy administrativo de Geología (pone los ojos en blanco). ¿Viste Gasalla? Bueno, la empleada pública.
O: ¿Y qué hacen en Geología?
Y (con fastidio): Qué sé yo que hacen en Geología. Chupan piedras, no sé. Locos de mierda. ¿Vos qué hacés de tu vida?
O (resignado a no obtener más información) Soy fotógrafo.
Y (se le ilumina la cara): Mirá vos qué interesante. Ehm... (pone aire de entendido. Esta no es su zona de comodidad, pero le interesa este juego) ¿Y hacés... fotografía artística... publicidad...?
O: De lo que salga. Más que nada publicidad. Pero bueno, me gusta lo artístico también, claro.
Y: Mirá vos. (Decide sincerarse) Yo de fotografía no sé mucho... pero me interesa.. qué sé yo... creo que me cabe mucho ser modelo (Ríe tímidamente).
O: Claro.
Y: Una vez posé como modelo para una campaña de fotos. De la Marcha de las Putas. Re amateur, ¿no? Pero estuvo buena la experiencia.
O: ¿Pero querrías ser modelo profesional?
Y: Nah, ¿de dónde? Ni loco. Amateur, para joder y divertirme. Soy medio camerawhore.
O (Sonríe comprensivo): Cada loco con su tema. A mí...
Y (ve venir un largo speech sobre la fotografía, decide que no quiere escucharlo, e interrumpe): ¿Tenés hermanos?
O (Sorprendido por el cambio brusco de tema): Sí, dos. Un hermano y una hermana. Más grandes.
Y: ¿Te llevás bien?
O: Ningún problema. Ella está casada, y está embarazada de tres meses.
Y: Ay, mirá qué lindo. (Ligeramente provocador, se acerca sutilmente a O con la excusa de hablarle en voz baja): Tío Gustavo.
O: Sí. Estoy re contento, lo re buscaron.
Y: ¿Te traigo el babero?
O: Sí, voy a ser re baboso como tío. Re hinchapelotas.
Y: Cuando se enoje, se va a ir de la casa de los viejos, va a ir a tu casa, le vas a hablar de sexo, drogas y roncarol...
O: A pleno. Yo lo voy a re malcriar al guacho ese.
Y (Ligeramente excitado por el modismo "guacho", que no corresponde al registro de esta conversación): ¿Vos decís que sale un faso tío-sobrino?
O: ¿Por qué no? Si es natural... ¿vos no te fumarías un faso con tu sobrino?
Y: De tenerlo, supongo que sí. Bah, me agarrarían prejuicios y preconceptos varios, pero sí, creo que al final sí.
O: Son al pedo los prejuicios, pura ignorancia. No hace mal a nadie. Pasa que les gusta reprimirte, y tenerte ahí, en el riel.
Y (jocoso, con todo declamatorio): Este capitalismo, cuya pesada lápida ha caído...
O (se ríe, y sigue el chiste): Nos oprimen compañeros, nos oprimen, mientras trabajamos diez, doce horas...
Y (desquiciado): Quince, dieciocho horas, día y noche, sin parar...

Ríen juntos. Se quedan en silencio, mirándose entre sí y a los tragos, casi intactos. Ambos se dan cuenta que este último detalle no es trivial.

O: ¿Vos fumás?
Y (de memoria): ¿Qué cosa?
O: Ehm... bueno, faso, pero si fumás algo más...
Y: No, tabaco no. Faso sí, a veces. No mucho. Socialmente, ¿no? A veces me da gana de fumarme uno solo, pero... qué sé yo. Paja. Como no sé a quién comprarle.
O: Yo compro, a veces. Un chabón re piola. Sano, barato, natural.
Y: Comprame entonces, así me puedo fumar uno solo. Ah, re egoísta el chabón (se ríe tiernamente como un niño).
(Ríe más calculadoramente): Te compro si lo fumamos juntos.
Y: Ay, qué posesivo. (Se calla de pronto. Siente que se excedió con el término. Decide seguir por el lado del absurdo para zafar) Individualista, capitalista, burgués... chancho burgués (Ríe y se corta de nuevo. O tiene unos kilos de más, tal vez "chancho" no sea la palabra justa. Se maldice).
O (ajeno a las tribulaciones de Y, con indudable doble intención): Muy chanchito, sí.
Y (aliviado por el giro de la conversación): ¿Brindamos?
O: ¿Por qué brindamos?
Y: Por... Néstor y Cristina. Él y Ella. (Busca la aprobación de O, aprobación que de pronto es cada vez más importante para él).
O: Salud, compañero. Por el modelo.

Brindan y toman lentamente, mirándose mutuamente con el rabillo del ojo.

Y (imitando la campaña de Binner): "El modelo kirchnerista: bueno para pocos, malo para muchos".
O: Che che che, respeto con el viejo, eh. Pendejo de mierda, te voy a dar.
Y (provocativo): ¿Qué, lo votaste?
O: Sí, obvio.
Y (pone los ojos en blanco): Bue. Peor es nada.
O:  ¿Qué, vos la votaste a ella?
Y: Ay sí, me meo por sus carteras de Louis Vuitton, no sabés. Ni en pedo. Lo voté a Altamira.
O: Juajuajua, qué gracioso. Un milagro para Altamira.
Y: A vos te hace falta un milagro. Te reís de Altamira, no te falta tanto para llegar a ser cómo el.
O: Ay, cuidado, el nene de jardín de infantes. Vení que te doy la mamadera.
Y: Epa... (dirige una firme mirada de advertencia, dejando ver que igual le gusta el comentario).
O (se sonroja, pero sabe que dio en la tecla. Lo otro es cuestión de tiempo): ¿Y por qué lo votaste al viejardo ese?
Y (se ríe por la palabra "viejardo"): ¿Y a quién querías que votara? ¿A la dagor? ¿Para que saliera con el crucifijo por ahí a decir pelotudeces e irse a Disney?
O: Qué sé yo. Altamira no le gana a nadie, nunca va a llegar a nada.
Y: Por eso mismo lo voté. No quiero sentir ningún tipo de culpa.
O (se ríe): Brindemos por el compañero Altamira.

Brindan.

Y: Y por sus operaciones de bótox.
O: Ay, sí terrible, ese viejo se deformó la cara de tanta avispa que se hizo. Bueno... no hagas lo mismo vos (Se ríe tras el chiste)
Y (ligeramente ofendido): ¿Por qué no te vas a cagar un poco, geronte? Acá el viejo sos vos.
O (Irónico): Ay, gordo...
Y (sigue el juego): Me asfixiás, gordo, me asfixiás.
O: Y, vos con lo flaco que sos, cualquiera te asfixia (Involuntariamente se mira su cuerpo con kilos de más, temeroso de que Y efectivamente piense que lo puede asfixiar).
Y: Callate que mi primer ex era un vikingo de 1,90 que pesaba 115 kilos. Yo en esa época pesaba 56...  eso sí que era desproporción.
O (casi se desploma del alivio al escuchar lo anterior): ¿Y no te jodía?
Y: A todo se acostumbra uno... igual, nada, un enfermo mental, un psicópata. Esa gente que uno se pregunta para qué nació.
O (irónico): Veo que lo re querés.
Y: Que se muera, sorete, enfermo. Además, fue hace como cuatro años. Bocha, ya.
O: No, mis tres ex, así, que posta posta, tenían cuerpos... por así decirlo, normales, ¿no?
Y (Con aire filosófico): ¿Qué es la normalidad?
O: La "lidad" de Norma.
Y (ríe): Sos un tarado.
O: El "do" de Tara.
Y (sigue riendo): Basta, pelotudo.
O: El "tudo" del pelo.
Y (desternilándose, casi pidiendo clemencia): ¡Basta!
O: El "ta" del "Bas".

Y estalla y se atraganta con su trago. No puede evitar toserse alcohol sobre la remera gris, mientras se pone rojo y se le saltan las lágrimas. Sigue riendo por un minuto, toma aire profundo, se vuelve a reír, vuelve a tomar aire, se refriega los ojos secándose las lágrimas.

Y: Mirá, mirá lo que me hiciste hacer. Qué asco, por Dios. Me escupí alcohol sobre la remera, estoy todo manchado. ¡Sos un tarado!
O (ríe, sintiéndose seguro): Tomá, acá tenés una servilleta.
Y (toma la servilleta, se pone a limpiarse frenético): Acá, acá... acá también. (Ríe de nuevo).
O: Acá también tenés. Y acá un poco. Y...acá.

Toma la mano de Y, fingiendo ayudarlo con la servilleta. Comienza a refregarle la servilleta por el pecho a Y. Y lo advierte y se tensa, aunque se deja hacer. 

O: Acá también (Acaricia con su mano la barba de Y).
Y: (fingiendo estar ausente): Tengo que secarme.
O: Yo te seco. ¿Te dije que sos muy lindo?
Y (mira fijo a O. Sus labios se transforman en una sonrisa de irresistible e infinita dulzura. Abraza con fuerza a O, reteniéndolo consigo): Vos también.

Se sonríen, se miran dulcemente, y sus bocas se encuentran. Se besan apasionadamente. En el bar, comienza a sonar el tema preferido de O.

Telón final.
















No hay comentarios:

Publicar un comentario