Los dos personajes, Yo y Otro, se encuentran en la barra, uno al lado del otro. No se conocen, han venido cada cual con sus propios grupos, pero decidieron separarse momentáneamente para ir a comprar alcohol.
Y: Yo
O: Otro
O: ¿Ya pediste?
Y: Todavía no, estoy esperando que me atiendan.
O: ¿Será bueno el Sex on the Beach?
Y (esconde cierto fastidio innato detrás de una inexpresiva cara): Ni idea, habrá que probar supongo.
O: ¿Cómo te llamás?
Y: Lucio. ¿Vos?
O: Gustavo. (Risueño) Mucho gusto.
Y: Mucho gusto. Gustavo. (Se ríe de su propio chiste)
O: Ay, qué gracioso.
Y: ¿Supongo que estás acostumbrado, no?
O: Lamentablemente,
Y: Cuando yo era chico, siempre me jodían y me decían "sucio". A todos nos pasa. Por suerte no tengo segundo nombre. ¿Vos?
O: Sí, pero no se dice.
Y: Nada, ahora lo decís.
O: No.
Y: Sí. Si no...
O: ¿Si no qué?
Y (se da cuenta de que mostró demasiado interés. Piensa desesperadamente algo para salir del paso): Nada, qué va a pasar...
O: Gabriel es mi segundo nombre.
Y: No es feo. Me gusta más Gustavo, pero no es para andar ocultándolo.
O: A mí no me gusta.
El barman los atiende. Y pide un licor de melón con speed, O se anima al Sex on the Beach. Silencio mientras esperan los tragos. Les sirven.
O: ¿Por dónde vivís, Lucio?
Y: Por Congreso. Barrio peronista si los hay.
O (Se entusiasma frente al desafío que esa respuesta supone. No puede evitar una sonrisa que ya es provocativa, mientras piensa una respuesta acorde. El juego ha sido planteado. Se decide. Canta): "Los muchachos peronistas..."
Y: "...Todos juntos triunfaremos..."
O: "... Y todos juntos daremos..."
Y (duda un segundo, y recuerda): "Un grito de corazón..."
Cantan juntos: "Perón, Perón, qué grande sos, mi general, cuánto valés...".
Se ríen de buena gana.
O: ¿Y te gusta Congreso, Lucio?
Y: Sí, la verdad que sí. Pensé que iba a ser un quilombo, pero es bastante tranqui, y está cerca de todo, y la gente es copada. Me gusta.
O (Basándose en un detalle de la respuesta anterior): ¿Vivís solo?
Y: Sí, me mudé el año pasado. Antes vivía con mi vieja, en Chacarita. No extraño mucho ese barrio, la verdad. (Su mirada cambia a triste y ausente, sin motivo justificado).
O: Claro...
Y: ¿Vos por dónde vivís?
O: Boedo.
Y. Ay, qué bohemio. Nah, fuera de joda... es lindo, a mí me re gusta Boedo.
O: A mí también. Tiene la mezcla justa de varias cosas que me gustan.
Y: ¿Por ejemplo?
O: Es tranquilo, la arquitectura me encanta, también está cerca de todo... hay como una linda energía por ahí.
Y: ¿Vivís solo...?
O: Sí, también. Me fui de casa hace cuatro años, antes viví con dos amigos en Parque Patricios, y desde hace dos años, vivo acá en Boedo.
Y: Mirá qué bien. (Duda en hacer la siguiente pregunta, pero se decide): ¿Cuántos años tenés?
O: 30. ¿Vos?
Y (Con mal disimulada alegría): 25. Cumplí en enero.
O: Nah, sos un hijo de puta. No tenés derecho.
Y: ¿Acaso parezco menos?
O: No, al contrario, yo te daba 27. Pero me estás gozando, pendejo. Eso sos, un pendejo malcriado.
Y: Por si te interesa saberlo, soy hijo único. (Finge mirar a otra persona. Se sabe en su momento de gloria).
O (Embalado en el tema de su propia edad y queriendo vengar la afrenta, no repara en la sutil maniobra de Y): Hijo único, mirá vos. ¿No te aburrías de chico?
Y (Cae inesperadamente en el fango del fastidio. Se defiende con agresividad): Eso es como si yo te preguntara si estudiás o trabajás. No, no me aburría. O sí, qué sé yo. ¿A quién le importa?
O: A mí me importa (Pone cara de que lo anterior es un chiste) ¿Y estudiás o trabajás?
Y: Las dos. Estudio Comunicación, con gran asco de mi parte. No veo la hora de terminarla, pero no me quiero enroscar hablando de eso ahora... Y trabajo en Exactas.
O: Ah, mirá. ¿Qué hacés en Exactas?
Y: Nada. Parasito. Soy administrativo de Geología (pone los ojos en blanco). ¿Viste Gasalla? Bueno, la empleada pública.
O: ¿Y qué hacen en Geología?
Y (con fastidio): Qué sé yo que hacen en Geología. Chupan piedras, no sé. Locos de mierda. ¿Vos qué hacés de tu vida?
O (resignado a no obtener más información) Soy fotógrafo.
Y (se le ilumina la cara): Mirá vos qué interesante. Ehm... (pone aire de entendido. Esta no es su zona de comodidad, pero le interesa este juego) ¿Y hacés... fotografía artística... publicidad...?
O: De lo que salga. Más que nada publicidad. Pero bueno, me gusta lo artístico también, claro.
Y: Mirá vos. (Decide sincerarse) Yo de fotografía no sé mucho... pero me interesa.. qué sé yo... creo que me cabe mucho ser modelo (Ríe tímidamente).
O: Claro.
Y: Una vez posé como modelo para una campaña de fotos. De la Marcha de las Putas. Re amateur, ¿no? Pero estuvo buena la experiencia.
O: ¿Pero querrías ser modelo profesional?
Y: Nah, ¿de dónde? Ni loco. Amateur, para joder y divertirme. Soy medio camerawhore.
O (Sonríe comprensivo): Cada loco con su tema. A mí...
Y (ve venir un largo speech sobre la fotografía, decide que no quiere escucharlo, e interrumpe): ¿Tenés hermanos?
O (Sorprendido por el cambio brusco de tema): Sí, dos. Un hermano y una hermana. Más grandes.
Y: ¿Te llevás bien?
O: Ningún problema. Ella está casada, y está embarazada de tres meses.
Y: Ay, mirá qué lindo. (Ligeramente provocador, se acerca sutilmente a O con la excusa de hablarle en voz baja): Tío Gustavo.
O: Sí. Estoy re contento, lo re buscaron.
Y: ¿Te traigo el babero?
O: Sí, voy a ser re baboso como tío. Re hinchapelotas.
Y: Cuando se enoje, se va a ir de la casa de los viejos, va a ir a tu casa, le vas a hablar de sexo, drogas y roncarol...
O: A pleno. Yo lo voy a re malcriar al guacho ese.
Y (Ligeramente excitado por el modismo "guacho", que no corresponde al registro de esta conversación): ¿Vos decís que sale un faso tío-sobrino?
O: ¿Por qué no? Si es natural... ¿vos no te fumarías un faso con tu sobrino?
Y: De tenerlo, supongo que sí. Bah, me agarrarían prejuicios y preconceptos varios, pero sí, creo que al final sí.
O: Son al pedo los prejuicios, pura ignorancia. No hace mal a nadie. Pasa que les gusta reprimirte, y tenerte ahí, en el riel.
Y (jocoso, con todo declamatorio): Este capitalismo, cuya pesada lápida ha caído...
O (se ríe, y sigue el chiste): Nos oprimen compañeros, nos oprimen, mientras trabajamos diez, doce horas...
Y (desquiciado): Quince, dieciocho horas, día y noche, sin parar...
Ríen juntos. Se quedan en silencio, mirándose entre sí y a los tragos, casi intactos. Ambos se dan cuenta que este último detalle no es trivial.
O: ¿Vos fumás?
Y (de memoria): ¿Qué cosa?
O: Ehm... bueno, faso, pero si fumás algo más...
Y: No, tabaco no. Faso sí, a veces. No mucho. Socialmente, ¿no? A veces me da gana de fumarme uno solo, pero... qué sé yo. Paja. Como no sé a quién comprarle.
O: Yo compro, a veces. Un chabón re piola. Sano, barato, natural.
Y: Comprame entonces, así me puedo fumar uno solo. Ah, re egoísta el chabón (se ríe tiernamente como un niño).
O (Ríe más calculadoramente): Te compro si lo fumamos juntos.
Y: Ay, qué posesivo. (Se calla de pronto. Siente que se excedió con el término. Decide seguir por el lado del absurdo para zafar) Individualista, capitalista, burgués... chancho burgués (Ríe y se corta de nuevo. O tiene unos kilos de más, tal vez "chancho" no sea la palabra justa. Se maldice).
O (ajeno a las tribulaciones de Y, con indudable doble intención): Muy chanchito, sí.
Y (aliviado por el giro de la conversación): ¿Brindamos?
O: ¿Por qué brindamos?
Y: Por... Néstor y Cristina. Él y Ella. (Busca la aprobación de O, aprobación que de pronto es cada vez más importante para él).
O: Salud, compañero. Por el modelo.
Brindan y toman lentamente, mirándose mutuamente con el rabillo del ojo.
Y (imitando la campaña de Binner): "El modelo kirchnerista: bueno para pocos, malo para muchos".
O: Che che che, respeto con el viejo, eh. Pendejo de mierda, te voy a dar.
Y (provocativo): ¿Qué, lo votaste?
O: Sí, obvio.
Y (pone los ojos en blanco): Bue. Peor es nada.
O: ¿Qué, vos la votaste a ella?
Y: Ay sí, me meo por sus carteras de Louis Vuitton, no sabés. Ni en pedo. Lo voté a Altamira.
O: Juajuajua, qué gracioso. Un milagro para Altamira.
Y: A vos te hace falta un milagro. Te reís de Altamira, no te falta tanto para llegar a ser cómo el.
O: Ay, cuidado, el nene de jardín de infantes. Vení que te doy la mamadera.
Y: Epa... (dirige una firme mirada de advertencia, dejando ver que igual le gusta el comentario).
O (se sonroja, pero sabe que dio en la tecla. Lo otro es cuestión de tiempo): ¿Y por qué lo votaste al viejardo ese?
Y (se ríe por la palabra "viejardo"): ¿Y a quién querías que votara? ¿A la dagor? ¿Para que saliera con el crucifijo por ahí a decir pelotudeces e irse a Disney?
O: Qué sé yo. Altamira no le gana a nadie, nunca va a llegar a nada.
Y: Por eso mismo lo voté. No quiero sentir ningún tipo de culpa.
O (se ríe): Brindemos por el compañero Altamira.
Brindan.
Y: Y por sus operaciones de bótox.
O: Ay, sí terrible, ese viejo se deformó la cara de tanta avispa que se hizo. Bueno... no hagas lo mismo vos (Se ríe tras el chiste)
Y (ligeramente ofendido): ¿Por qué no te vas a cagar un poco, geronte? Acá el viejo sos vos.
O (Irónico): Ay, gordo...
Y (sigue el juego): Me asfixiás, gordo, me asfixiás.
O: Y, vos con lo flaco que sos, cualquiera te asfixia (Involuntariamente se mira su cuerpo con kilos de más, temeroso de que Y efectivamente piense que lo puede asfixiar).
Y: Callate que mi primer ex era un vikingo de 1,90 que pesaba 115 kilos. Yo en esa época pesaba 56... eso sí que era desproporción.
O (casi se desploma del alivio al escuchar lo anterior): ¿Y no te jodía?
Y: A todo se acostumbra uno... igual, nada, un enfermo mental, un psicópata. Esa gente que uno se pregunta para qué nació.
O (irónico): Veo que lo re querés.
Y: Que se muera, sorete, enfermo. Además, fue hace como cuatro años. Bocha, ya.
O: No, mis tres ex, así, que posta posta, tenían cuerpos... por así decirlo, normales, ¿no?
Y (Con aire filosófico): ¿Qué es la normalidad?
O: La "lidad" de Norma.
Y (ríe): Sos un tarado.
O: El "do" de Tara.
Y (sigue riendo): Basta, pelotudo.
O: El "tudo" del pelo.
Y (desternilándose, casi pidiendo clemencia): ¡Basta!
O: El "ta" del "Bas".
Y estalla y se atraganta con su trago. No puede evitar toserse alcohol sobre la remera gris, mientras se pone rojo y se le saltan las lágrimas. Sigue riendo por un minuto, toma aire profundo, se vuelve a reír, vuelve a tomar aire, se refriega los ojos secándose las lágrimas.
Y: Mirá, mirá lo que me hiciste hacer. Qué asco, por Dios. Me escupí alcohol sobre la remera, estoy todo manchado. ¡Sos un tarado!
O (ríe, sintiéndose seguro): Tomá, acá tenés una servilleta.
Y (toma la servilleta, se pone a limpiarse frenético): Acá, acá... acá también. (Ríe de nuevo).
O: Acá también tenés. Y acá un poco. Y...acá.
Toma la mano de Y, fingiendo ayudarlo con la servilleta. Comienza a refregarle la servilleta por el pecho a Y. Y lo advierte y se tensa, aunque se deja hacer.
O: Acá también (Acaricia con su mano la barba de Y).
Y: (fingiendo estar ausente): Tengo que secarme.
O: Yo te seco. ¿Te dije que sos muy lindo?
Y (mira fijo a O. Sus labios se transforman en una sonrisa de irresistible e infinita dulzura. Abraza con fuerza a O, reteniéndolo consigo): Vos también.
Se sonríen, se miran dulcemente, y sus bocas se encuentran. Se besan apasionadamente. En el bar, comienza a sonar el tema preferido de O.
Telón final.
No hay comentarios:
Publicar un comentario